Recambios de persianas descatalogadas
Conservamos recambios antiguos en el taller. Por eso arreglamos muchas persianas que en otro sitio te mandarían cambiar enteras.
Averías y urgencias
¿Se ha partido la cinta o la persiana se ha quedado torcida a media altura? Llegamos en moto, con los recambios que más fallan, y la arreglamos en tu casa, a la hora que haga falta.

La reparación de persianas en Ciutat Vella arranca casi siempre en una finca centenaria. Cajas de persiana tapiadas, ejes de pino y paños de lamas que llevan décadas subiendo y bajando a diario.
Las averías se parecen mucho de una casa a otra. La cinta se gasta con el roce y el muelle del recogedor pierde fuerza. A veces una lama se escapa del carril y arrastra a las de al lado. Tras más de 27 años en el oficio, sabemos qué pieza cede en cada tipo de ventana.
Mientras marcas nuestro número, fíjate en cuatro detalles. Con ellos cargamos la pieza buena a la primera:
Es lo que más nos piden. Ponemos una cinta del mismo ancho que la vieja y probamos que el recogedor la enrolle con fuerza. Si su muelle está vencido, lo cambiamos también, porque una cinta nueva con un recogedor cansado vuelve a romperse en pocos meses.
Cuando la cinta se suelta con la persiana subida, la bajamos a mano y despacio. Así el paño no golpea el alféizar ni el cristal.
Si la persiana cae de golpe y la cinta está sana, la avería vive dentro del cajón. Puede ser una polea partida, un eje de madera rajado o un soporte arrancado de la pared. Abrimos desde el interior, cambiamos la pieza dañada y volvemos a colgar el paño de lamas.
Muchos ejes antiguos no tienen una medida estándar. La pieza vieja la tenemos en el taller, y cuando no queda ninguna igual adaptamos un eje nuevo al hueco.
Una persiana que baja ladeada tiene algo que la frena por un lado. Localizamos la lama suelta o el tramo de guía que roza, sustituimos solo eso y la probamos entera, de arriba abajo.
Hay casos en que el sol ha cocido todas las lamas y se quiebran al tocarlas. Entonces lo honrado es proponerte la persiana nueva hecha a medida para ese hueco. Si aún se puede salvar, también lo oirás de nosotros.
Las alicantinas pasan el año entero al sol, a la lluvia y al viento de la calle. Cambiamos el cordón podrido y fijamos las tablillas que bailan. Luego ajustamos el enrollado para que suba recta y no cuelgue de un costado.
Trabajamos sobre las persianas de vivienda que hay en el distrito, sean del material que sean:
Hay persianas que no pueden quedarse así hasta el lunes. Un bajo con la ventana abierta a la calle o una habitación que no cierra la víspera de un viaje. También un piso que se alquila al día siguiente. Para esos avisos atendemos a cualquier hora, también sábados, domingos y festivos.
Las ventanas que dan al patio reciben poca luz y mucho vapor de las cocinas. Con el tiempo la grasa pega unas lamas con otras, ensucia las guías y la cinta cuesta cada vez más.
Ahí no basta con una cinta nueva. Limpiamos las guías, separamos las lamas y revisamos el recogedor, para que la suciedad no vuelva a desgastarla. Antes, aquella persiana pedía las dos manos para subir un palmo. Después, sube con un tirón suave.
Si la ventana es alta o cae sobre un patio sin acceso, trabajamos desde dentro con el cajón abierto. Sin andamios y sin molestar a los vecinos de los pisos de abajo.
No te cuelgues de la cinta ni tires de las lamas para forzar la subida. Las lamas se desenganchan enseguida, y un cambio de cinta acaba convertido en un trabajo bastante más largo.
Guarda las lamas o los trozos que se hayan caído, porque a veces se pueden volver a montar. Y no eches aceite en las guías: atrapa el polvo y la persiana se frena todavía más.
Nos llaman muchos dueños que viven fuera de Barcelona. Quedamos con el inquilino o con quien guarde las llaves. La factura con el detalle del arreglo te llega por correo electrónico.
Si la persiana lleva motor y es él quien falla, el diagnóstico lo contamos junto a las persianas eléctricas y motores. ¿Lo que no sube es el cierre metálico de tu local? Allí contamos cómo arreglamos muelles, lamas y cerrojos de comercio.
Cubrimos todo el distrito de Ciutat Vella: el Barri Gòtic, el Raval, Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera (el Born incluido) y la Barceloneta. Además trabajamos en los barrios de Barcelona pegados al distrito: Sant Antoni, la Dreta y l'Antiga Esquerra de l'Eixample, el Fort Pienc, el Poble-sec, la Vila Olímpica y el Parc i la Llacuna del Poblenou.

Si el paño ya no admite más remiendos, medimos el hueco y hacemos una persiana nueva que encaje en el cajón de siempre.

Si la cinta se te ha roto varias veces, pasar a motor elimina la pieza que más se gasta.
Conservamos recambios antiguos en el taller. Por eso arreglamos muchas persianas que en otro sitio te mandarían cambiar enteras.
La moto entra en el carrer d'Avinyó o en los callejones del Raval, donde una furgoneta no tiene dónde parar.
Primero ves qué pieza ha fallado y cuánto cuesta cambiarla. Después, si estás de acuerdo, sacamos la herramienta.
Te atendemos en catalán, castellano o inglés, y la factura sale en el mismo idioma. El arreglo queda cubierto por nuestra garantía.
Llama o usa el formulario. Cuéntanos cómo está la cinta y dónde se ha parado la persiana.
Abrimos el cajón o la tapa del recogedor y vemos qué se ha roto de verdad.
Antes de desmontar nada sabes el importe y el rato que nos va a llevar.
La dejamos subiendo y bajando, recogemos y te damos la factura con cada pieza. La reparación tiene nuestra garantía.
El importe depende de la pieza, del material de la persiana y de lo fácil que sea llegar a la ventana. Casi todas las reparaciones caben en uno de estos tres escalones.
¿Quieres saber la cifra de tu ventana? Pide que te llamemos y lo miramos contigo.
Económico. Material corriente y poco tiempo de trabajo, sin abrir el cajón de obra.
Moderado. Hay que abrir el cajón o el registro, y cambia según el modelo y la pieza.
Premium. Cuando toca sustituir muchas lamas o fabricar alguna pieza a medida.
Es uno de los arreglos de nivel económico. El importe lo mueven sobre todo el ancho de la cinta, el estado del recogedor y el acceso a la ventana. Si el muelle del recogedor está vencido, conviene cambiarlo a la vez. Te lo explicamos, con su coste, antes de tocar nada.
Casi siempre, sí. En el taller guardamos ejes de madera, poleas, recogedores y lamas de perfiles descatalogados que hemos ido reuniendo durante años. Si el paño está tan castigado que el arreglo no compensa, te lo decimos sin rodeos y te contamos qué opciones tienes.
Déjala donde ha quedado y no la empujes hacia arriba con las manos. Si la cinta queda tensa, suéltala poco a poco para que el recogedor no dé un latigazo. Cierra la ventana si puedes. Si da a la calle o no cierra, avísanos al llamar y pasa por delante de lo que puede esperar.
No. El eje se cambia desde dentro de casa, quitando la tapa del cajón. El recogedor va empotrado con una tapa atornillada y sale sin picar. Solo en cajones muy viejos tapados con yeso hay que abrir el registro, y al terminar lo cerramos y dejamos la zona limpia.
Depende de la pieza. Una cinta o unas lamas sueltas suelen quedar listas en menos de una hora. Un eje o una persiana descolgada piden más trabajo dentro del cajón. Si hay que fabricar o encargar una pieza, dejamos la persiana sujeta y segura y volvemos en cuanto la tenemos.
Sí. Cogemos el teléfono a cualquier hora, también sábados, domingos y festivos. Primero va lo que deja la casa expuesta, como un bajo abierto a la calle o una persiana colgando sobre la acera. Al llamar te preguntamos qué ha pasado, para cargar en la moto la pieza adecuada.
Todas las de vivienda: de aluminio, de PVC y de madera, tanto enrollables de cinta como alicantinas de balcón. También las de lamas de madera que aún resisten en tantas fincas de Ciutat Vella. Cada arreglo sale con su factura y queda cubierto por nuestra garantía.
Una persiana caída en Ciutat Vella no tiene por qué esperar a mañana. Llama, cuéntanos qué ha pasado y salimos en moto con la pieza.
El aviso llega al taller de Santa Caterina y te devolvemos la llamada. Urgencias 24 h, también sábados, domingos y festivos.