En las fincas del siglo XIX de Ciutat Vella no hay dos ventanas iguales. Los muros son gruesos, el galce se talló a mano y el cajón de obra no sigue ninguna medida de fábrica.
Por eso no cortamos persianas de catálogo a ojo. Cada persiana que colocamos se prepara para un hueco concreto, desde el eje del cajón hasta la lama final.
Así medimos un hueco antiguo
La visita arranca con la medida de luz, que es el ancho libre entre las dos jambas. La tomamos arriba, en el centro y abajo, porque muchos muros se han movido con los siglos. La persiana se hace con la más estrecha de las tres, y así baja sin rozar.
También abrimos la tapa del cajón para ver su fondo, el eje y por dónde sale la cinta. Con esos datos sabemos si cabe el rollo de la lama que te gusta o si conviene otra más fina.
Antes de que lleguemos, puedes adelantar trabajo mirando tú mismo cuatro cosas.
- Si tu ventana mira a la calle, a un patio de luces o a un balcón.
- Si el cajón se abre desde dentro con una tapa o está cerrado con yeso.
- Si las persianas de los vecinos de tu fachada comparten color.
- Si el administrador o la comunidad ya te han dicho algo sobre la fachada.
Alicantinas a medida para los balcones del barrio
La alicantina es la que cuelga de los balcones del Gòtic, del Born y de la Barceloneta. Son tablillas enlazadas que se recogen hacia arriba tirando de un cordón. Aunque esté bajada, el aire sigue entrando.
En pleno agosto, con la alicantina echada y el balcón abierto, el piso respira. Y la calle se queda fuera. Por eso sigue siendo la persiana preferida en estas fincas.
La montamos tablilla a tablilla, a la anchura exacta de cada puerta. Esas puertas suben mucho y son estrechas, así que una alicantina de medida corriente se queda corta o arrastra por el suelo del balcón.
Alicantina de madera o de PVC
La de madera es la clásica. La hacemos en pino o en maderas más duras. Un barniz o un lasur la protegen del sol de la tarde. Si se cuida, envejece al ritmo del edificio.
La de PVC pesa menos y no pide barniz nunca. Encaja en galerías, balcones interiores y fachadas sin protección, donde nadie exige madera. En la visita te ponemos las dos tablillas en la mano para que notes la diferencia de peso.
Cordón, poleas y anclajes de la alicantina
En una alicantina lo que más sufre no es la tablilla, sino lo que la sostiene. El cordón se cuece al sol y las poleas del techo se oxidan con el aire salado, sobre todo en la Barceloneta.
En cada alicantina nueva ponemos cordón pensado para estar a la intemperie y anclajes firmes en el techo del balcón. Tienen que aguantar todo el paño enrollado sin ceder.
La del segundo piso colgaba torcida, con tablillas partidas y el cordón anudado en tres puntos. La nueva sube recta hasta el dintel y se queda quieta a la altura que la dejas.
Fachadas protegidas y lo que acepta tu edificio
Muchas fincas del distrito tienen la fachada catalogada o una ordenanza que fija modelo y color. En esos balcones, la alicantina de madera suele ser la única persiana que se acepta.
Te lo aclaramos en la visita, con el modelo y el tono que encajan en tu finca. Así el pedido sale bien a la primera y nadie te obliga a desmontar después.
Enrollables de aluminio con espuma
Para ventanas sobre la Via Laietana o sobre una plaza con terrazas, la enrollable de aluminio es la que más montamos. Cada lama lleva espuma inyectada dentro, que amortigua el ruido y frena el calor de julio.
Es ligera, casi no se deforma y aguanta años de subir y bajar a diario. Normalmente aprovechamos el cajón que ya tienes y, si las guías están dobladas u oxidadas, las sustituimos en la propia instalación.
PVC para patios, cocinas y pisos de alquiler
En la ventana del patio de luces o de la cocina no hace falta complicarse. El PVC es la persiana más sencilla y la de menor coste. No se oxida y se limpia con un trapo húmedo.
También lo elige mucho quien alquila un piso y busca algo práctico entre inquilino e inquilino. Aguanta bien el uso diario y no pide mantenimiento.
Lamas opacas u orientables para dormir a oscuras
En calles tan estrechas como Avinyó o Ferran, la farola queda casi a la altura del dormitorio. Para esas habitaciones van bien las lamas opacas, sin perforar y bien ajustadas en la guía, para que no quede ninguna rendija.
Para ventilar sin que te vean desde el balcón de enfrente, va bien la lama orientable. Ventila y corta la vista a la vez. Llevamos muestras a la visita y las probamos a contraluz en tu propia ventana.
Cajón exterior, cajón de obra o monobloc
¿Dónde se esconde el rollo de la persiana cuando está subida? Hay tres respuestas, y cada una cambia la instalación.
En las fincas antiguas lo normal es el cajón de obra, empotrado en el muro sobre la ventana y cerrado por dentro. Si está sano lo aprovechamos tal cual, y la fachada se queda igual.
El cajón exterior es una caja de aluminio que se atornilla por fuera, encima del hueco, cuando dentro no hay sitio. Sirve en patios y galerías, pero en una fachada a la calle la ordenanza casi nunca lo deja poner.
El monobloc es un cajón que viene montado con la ventana nueva. Tiene sentido cuando además cambias la carpintería en una reforma, y entonces lo coordinamos con el carpintero.
Aislar el cajón al cambiar la persiana
Un cajón hueco es un agujero en la pared. Por ahí se cuelan el frío de enero y el ruido del camión de la basura.
Al montar la persiana nueva forramos el interior del cajón con aislante y ajustamos la tapa para que cierre sin holgura. Si la tapa es de madera y sigue sana, la conservamos. En muchos pisos del Born esa carpintería pasa de los cien años.
Colores y acabados que no desentonan
En una misma fachada las persianas suelen compartir tono, aunque cada vecino cambiara la suya en una década distinta. Antes de proponerte un color miramos las ventanas de arriba y de abajo.
En aluminio hay acabado liso e imitación madera. En la alicantina usamos barnices y lasures que protegen la tablilla sin quitarle su aire de siempre.
Persianas de seguridad, lo que conviene saber
En un entresuelo, o en un primer piso cuyo balcón casi se toca desde la acera, muchos vecinos piensan en una persiana de seguridad. Antes de decidir, conviene saber en qué se diferencia de una enrollable normal.
- Sus lamas son de aluminio extrusionado, macizas y de más grosor.
- La guía es más honda, para que el paño no se salga al hacer palanca.
- Lleva un bloqueo que impide subirla a la fuerza desde fuera.
- Pesa bastante más, así que pide un cajón con fondo y, a menudo, motor.
Con estos puntos claros es más fácil valorar si tu ventana la necesita. A veces basta con una lama de aluminio bien ajustada.
Esparto y valenciana, dos nombres que aún se oyen
En las conversaciones de escalera todavía salen la persiana de esparto y la valenciana. La de esparto es una estera de fibra vegetal que se enrolla con cuerdas, típica de terrazas y galerías.
Con «valenciana» unos llaman a esa misma persiana de fibra o de caña. Otros se refieren a una enrollable exterior de cordón muy parecida a la alicantina. Si en tu balcón había una de estas, enséñanos una foto en la visita. Vemos juntos qué persiana encaja hoy en ese hueco.
Reformas y rehabilitaciones de fachada
Si estás reformando el piso, la persiana se decide antes de cerrar techos. Hablamos con el paleta o con la empresa de la obra para dejar el cajón con la medida justa. La persiana se coloca al final, cuando ya no queda polvo.
Cuando es la comunidad la que rehabilita la fachada, medimos piso por piso y damos el coste de cada vecino por separado.
Plazos, desde que medimos hasta que la colocamos
La pregunta que más se repite al teléfono es esta. En la mayoría de los casos colocamos la persiana nueva la misma jornada en que aceptas el presupuesto. Medimos, eliges, sabes el coste y, si te encaja, la montamos sin semanas de espera.
No lo prometemos para todos los encargos. Un acabado que exige la comunidad o un hueco muy fuera de lo normal pueden pedir más margen. En ese caso te damos la fecha en la visita.
Cuando la persiana vieja ya no admite más arreglos
Una persiana vieja no siempre pide relevo. Si solo cede la cinta o el eje, lo sensato es arreglar la persiana de siempre. Toca cambiarla cuando las lamas se quiebran al tocarlas o la madera de la alicantina está podrida.
La persiana vieja se viene con nosotros
Desmontamos la persiana antigua con su eje y sus restos de cinta, y nos la llevamos. No tienes que bajarla por la escalera ni dejarla junto al contenedor, donde en estas calles siempre estorba.
Va a un punto de reciclaje y la retirada ya va dentro del coste que te decimos. Si te cansa la cinta, al montar la nueva podemos dejarla motorizada desde el primer día. Es más cómodo que volver a abrir el cajón meses después.
Dónde instalamos
Trabajamos en todo Ciutat Vella, en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, en el Gòtic, en el Raval y en la Barceloneta. Fuera del distrito cubrimos también los barrios de Barcelona que hacen frontera con él. Al norte quedan l'Antiga Esquerra de l'Eixample, con la Dreta justo al lado. Al oeste, el Poble-sec y Sant Antoni. Hacia levante tocamos el Fort Pienc y, más allá, el Parc i la Llacuna. Junto al mar queda la Vila Olímpica.
Para medir venimos en moto desde nuestro taller de Santa Caterina. Así entramos en callejones en los que ni cabe una furgoneta.