Sin cerrar la tienda
Venimos antes de abrir o después de cerrar para no parar la venta. Tú eliges la hora en que el cierre molesta menos.
Comercios y locales
¿La persiana del comercio no sube, chirría como si fuera a partirse o se queda a media altura? Pasamos antes de que levantes la persiana o cuando ya has cerrado, para que no pierdas un día de caja.

Cierres de comercio
Las persianas metálicas en Ciutat Vella suben y bajan varias veces al día. Lo hacen en calles estrechas, con humedad y con mucho paso de gente. Los muelles se cansan, el polvo se mete en las guías y alguna lama acaba hundida por un golpe de carretilla.
Muchos cierres de tiendas del Born ya han pasado por nuestras manos. Cuando un cierre falla, la tienda no puede esperar a la semana que viene. Para eso nos desplazamos en moto y llevamos encima las piezas que más se gastan. Y buscamos la hora en que menos estorbamos a tu negocio.
Vamos a locales de todo el distrito, de la Barceloneta al Raval y del Gòtic al Born, Sant Pere y Santa Caterina. Fuera de Ciutat Vella, cubrimos también los barrios vecinos de Barcelona. Por el lado de l'Eixample, Sant Antoni, l'Antiga Esquerra, la Dreta y el Fort Pienc. Al otro lado, el Poble-sec, a los pies de Montjuïc. Y pasado el parque de la Ciutadella, la Vila Olímpica, ya en el Poblenou, y su vecino Parc i la Llacuna.
Casi siempre son los muelles del eje, que con los años pierden tensión. El cierre pesa cada vez más y un día ya no hay quien lo levante. Tensamos los muelles, o los sustituimos si están vencidos, y vuelve a subir suave.
Antes, el cierre caía solo los últimos palmos y golpeaba la acera. Con los muelles tensados, se queda quieto a la altura en que lo sueltes.
Las carretillas de reparto y los contenedores dan en la parte baja de la persiana del local. La lama se hunde y se engancha en la guía al subir. En lugar de cambiar la persiana del local entera, reponemos las lamas golpeadas y enderezamos el carril.
El cierre ciego protege más y tapa el interior. El microperforado enseña el género aunque esté bajado, algo muy útil en calles con mucho paseo al caer la tarde. El de malla o tubular es ligero y ventilado, pensado para locales que necesitan aire.
Si hay que cambiar la persiana del local entera, tomamos medidas del escaparate y te planteamos el tipo que mejor le va. El cierre viejo nos lo llevamos a reciclar.
¿De qué material conviene que sean las lamas? El acero galvanizado es lo más corriente en comercios. Pesa, aguanta los golpes y la capa de zinc lo protege del óxido. Se puede lacar en el tono que te pidan en la finca.
El aluminio pesa bastante menos y no se oxida. Por eso encaja en huecos pequeños y en locales cerca del mar, como los de la Barceloneta. Allí el salitre se come el hierro sin proteger. A cambio, se marca antes si le da una carretilla.
En un escaparate ancho manda la resistencia del galvanizado. En la ventana de una trastienda o en una puerta estrecha, el aluminio suele bastar.
En los cierres motorizados fallan sobre todo tres cosas. El motor central se calienta, el freno no retiene o el pulsador de llave deja de responder. Hacemos el diagnóstico en la puerta del local y, si el motor tiene arreglo, lo reparamos en lugar de cambiarlo.
Levantar a pulso un cierre ancho cada mañana acaba pasando factura a la espalda. Y más si lo subes y lo bajas también a mediodía. La salida es un motor central montado sobre el eje. Lo pones en marcha con una llave junto a la puerta, un pulsador por dentro o un mando.
Primero revisamos muelles, guías y lamas. Un motor no debe cargar con un cierre que roza, porque se gasta antes y el freno sufre.
La potencia se calcula por lo que pesan las lamas, no por lo ancho que sea el escaparate. Llevamos la corriente desde el cuadro del local. Y el desbloqueo lo practicas con nosotros, por si un día se corta la luz. Para lo que montamos nuevo, motor incluido, rigen los tres años que fija la garantía legal.
Después de un intento de robo, el cierre suele quedar con el cerrojo forzado o una lama doblada. Lo primero es que el local vuelva a cerrar bien. Después valoramos contigo si compensa reforzarlo con otro cerrojo o con lamas más gruesas.
No lo fuerces hacia arriba ni hacia abajo a golpes. Mira esto tú mismo antes de llamarnos:
Si sigue sin moverse, llámanos y no toques el freno del motor sin saber cómo, porque el cierre puede caer de golpe.
Cuando hay que sustituir el cierre completo, organizamos el trabajo para desmontar el viejo y montar el nuevo en la misma jornada. El local no se queda ninguna noche sin protección.
En buena parte del distrito la fachada de los locales está protegida o sigue una ordenanza de paisaje urbano. Comprobamos qué cierre y qué tono admite el edificio antes de proponerte nada. Así no tendrás problemas después.
¿Hace falta revisar un cierre que todavía funciona? Si sube y baja a diario, sí, porque el desgaste no avisa hasta que el cierre se queda clavado. En cada visita de mantenimiento hacemos esto:
Lo que más alarga la vida del cierre depende de ti: subirlo hasta arriba, no dejarlo a media altura y no bajarlo de un tirón.
Una persiana metálica que pasa meses sin abrirse se oxida en las guías y los muelles pierden la costumbre de trabajar. Cuando por fin alguien intenta levantarla, se bloquea o baja de golpe.
Si vas a reabrir un local que ha estado cerrado, o vas a entrar en uno de alquiler, avísanos antes de forzarla. Revisamos guías, eje y cerrojo, engrasamos y dejamos la persiana lista para el uso diario.
Es un trabajo sencillo que evita que la primera apertura acabe en una avería mucho mayor.
También trabajamos cierres de portales, trasteros y pequeños garajes de las fincas del barrio. Funcionan igual que los de comercio, con muelles, guías y a veces motor, y los tratamos con el mismo cuidado.
Muchos bares del Raval y del Gòtic bajan la persiana cuando la calle ya se ha vaciado. Si en ese momento el cierre se atasca, lo primero es no irse con la puerta a la vista de todos. Llámanos y te indicamos cómo dejarlo asegurado hasta que pasemos.
Si el encargado del local no habla castellano, nos entendemos también en inglés o en catalán. La factura, en la lengua que prefieras de esas tres.
Para tu local

Muchos comerciantes viven encima del local. Motorizamos también las persianas de casa.

Lo que hacemos en viviendas, fincas y comercios de Ciutat Vella.
Para tu negocio
Venimos antes de abrir o después de cerrar para no parar la venta. Tú eliges la hora en que el cierre molesta menos.
Sabemos qué cierre tiene cada tipo de tienda en estas calles. Desde hace más de 27 años tensamos muelles y cambiamos lamas de cierres de tiendas, bares y talleres del casco antiguo. La moto nos deja en la puerta aunque sea un callejón sin sitio para aparcar.
Con cada pieza y trabajo detallados, lista para tu gestoría. Te la hacemos en inglés, en catalán o en castellano.
Si nos lo pides, pasamos a engrasar y ajustar muelles una o dos veces al año.
Paso a paso
Nos dices dónde está el local y cómo está el cierre. Si sabes si es manual o lleva motor, mejor.
Revisamos muelles, guías, lamas y motor.
Primero te damos el importe y lo que incluye. Las herramientas salen cuando tú das el visto bueno.
Lo subimos y lo bajamos contigo delante hasta que va suave. El local queda cerrado y con la factura en la mano.
Coste orientativo
El tamaño del cierre y la pieza que falla marcan el coste. También cuentan el tipo de lama, el estado del eje y si lleva motor. Estos son los niveles habituales en un local.
Limpieza de guías y ajuste de muelles.
Cambio de piezas concretas del cierre.
Fabricación a medida o motorización completa.
Cada cierre es un mundo. Avísanos desde el formulario y pasamos a verlo. Antes de tocar nada sabrás lo que cuesta.
Dudas
Sí, pasamos a primera hora, antes de que subas la persiana, o cuando ya has cerrado. Si el cierre no se levanta, ese día la caja se queda vacía, así que buscamos el hueco que menos te afecte. Avísanos en cuanto notes el fallo, aunque el cierre todavía funcione a medias. Cuanto antes lo veamos, más fácil es que baste con un ajuste.
Cambiar el cierre entero es el trabajo de más inversión, por el tamaño y por el material. Ajustar los muelles, reponer unas lamas o engrasar las guías queda muy por debajo. También influyen las medidas del hueco, la lama que elijas y si quieres motor. Conoces el importe antes de que empecemos, y la factura detalla cada pieza.
Depende de lo que quieras enseñar con la tienda cerrada. El ciego da más protección y no deja ver nada. El microperforado mantiene el escaparate a la vista, y el de malla es el más ligero y deja pasar el aire. En las calles comerciales del Born abunda el microperforado, porque el género se sigue viendo cuando ya has cerrado. Te ayudamos a elegir según el local y lo que admita la ordenanza.
Casi siempre, sí. Montamos un motor central en el eje del cierre, que se acciona con llave, pulsador o mando. Eso sí, miramos muelles y guías antes, porque si el cierre roza, el motor trabaja forzado. Si el cierre es muy antiguo, te decimos con franqueza si compensa más uno nuevo ya motorizado.
Con uso diario, una revisión una o dos veces al año. Limpiamos y engrasamos las guías, repasamos muelles y cerrojo y, si hay motor, también el freno. Sale mucho más barato que una avería a las nueve de la mañana con clientes esperando en la puerta. Cerca del mar conviene no alargar los plazos, porque el salitre corroe antes las guías.
Cuéntanos qué hace el cierre y dónde está tu local en Ciutat Vella. Buscamos contigo la hora que menos estorbe a tu negocio.
El aviso llega al taller de Santa Caterina y te devolvemos la llamada. Urgencias 24 h, también sábados, domingos y festivos.